martes, julio 03, 2007

Regalo del cielo

Estábamos con Valentina sentados en un banco de la peatonal.
Pasó una pareja con un niño y un montón de pochoclo recién comprado.
Se lo dieron al niño, y éste lo volcó.

La madre se enojó y siguieron caminando.

El pochoclo quedó en el piso, justo delante de nosotros.

Había perros a media cuadra. Los llamé y vinieron. Sólo uno comía, los otros dos miraban y no probaban. Sólo lo olían.







Después uno de los que observaba, vino hasta donde estábamos para que le haga un retrato.
Lindo perro... aunque medio flaco y bastante tonto, porque no comió el pochoclo.

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