viernes, abril 05, 2013

Nadie lo quiere

Volviendo a casa paramos en un semáforo.

Se acerca un muchacho.

Bajo el vidrio y me dice algo así: ¿Tendrás alguna moneda para ayudarme? Estoy vendiendo estampitas. (eran del Papa Francisco, se veían bien impresas)

Le doy una de las monedas que siempre tengo en el auto para estas ocasiones, mientras le dijo: Te doy una moneda pero quedate la estampita.

Responde: Nadie lo quiere a mi Papa.

Nos hizo reír.

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